Jaime Martínez Montero
diariodesevilla.es
NO hace demasiado tiempo, el Consejo Asesor para la Transición (a la
independencia) de Cataluña planteaba, institucionalmente, la declaración
unilateral de independencia como una de las alternativas a utilizar si
es que otras no funcionaban. Tras ello, el presidente de la Generalitat
escribe a Rajoy pidiéndole fecha para acordar cómo y cuándo se celebra
el referéndum o consulta sobre la autodeterminación de aquel territorio.
Se puede ser muy indulgente a la hora de juzgar las anteriores
iniciativas. Pero hasta el más lerdo se da cuenta del cariz que están
tomando las cosas y cómo en aquella tierra disimulan muy poco sus deseos
de abandonar España. Mucho me temo que si una amplia mayoría de la
población se quiere ir, poco podremos hacer. Pero la decantación de los
habitantes de ese territorio por una u otra opción no es algo que caiga
del cielo o sea de imposible inevitabilidad. Se puede hacer algo por
trabajar la opción de la permanencia, del mismo modo que los
independentistas están echando el resto para conseguir sus fines.
Y es que da muchísima tristeza comprobar la inacción del
Gobierno ante los acontecimientos catalanes. No se hace nada, no se
contrarresta nada, no se contraargumenta nada, no se contesta a nada. La
propaganda es unidireccional, y parece que allí sólo hay
independentistas. ¿Por qué esta falta de respuesta? ¿Por qué este
pasotismo del Gobierno? Es muy difícil de entender, nos refiramos a
situaciones de pasado, de presente o de futuro. Empecemos por asuntos
del pasado.
Aunque el nacionalista quiere la independencia sin necesidad de
grandes razones, ellos esgrimen que una de ellas es el expolio, el
"robo", a que les ha sometido España. De vez en cuando dan unos datos o
aparecen unos números que, según su versión, demuestran el saqueo
efectuado. El instrumento utilizado para llevar a cabo el robo fue el
constituido por los Presupuestos Generales del Estado. Por él, de forma
prolongada en el tiempo y amplia en las cantidades, se asignaba a
Cataluña menos dinero del que aportaba. Digo yo, ¿no debe contestar el
Gobierno? ¿No debe aportar datos que sirvan de contraste a lo que los
otros muestran? ¿Debe aceptar que el Estado es un ladrón? Desde que hay
democracia, CiU ha votado a favor de los Presupuestos Generales del
Estado en la mayor parte de los ejercicios. ¿Colaboraba CIU al robo de
Cataluña?
Un tema muy de presente es el del referéndum o consulta, que
quieren hacerla el año que viene. El tema es muy serio y tiene
gravísimas repercusiones. Los nacionalistas presentan la independencia
como el remedio de todos los males. Por la otra parte sólo hay silencio.
¿No sería conveniente que, sin alarmismos pero atendiendo a la
realidad, se explicara lo que se pierde, el peligro que se corre, el
desastre en el que podemos caer? Si los futuros votantes han de estar
bien informados, ¿por qué no se les suministra información desde nuestra
parte? ¿No se puede, con educación y con respeto, decir lo que todos
podemos perder y las escasas ganancias que vamos a obtener? ¿No es bueno
y democrático que el que le dé a su voto un sentido u otro posea el
máximo de información sobre las alternativas que ha de elegir?
Y vamos con el futuro. Supongamos que hay referéndum. ¿Con qué
porcentaje de participación se va a validar? ¿Qué proporción de síes a
la independencia se va a exigir? ¿Se dice definitivamente adiós al
modelo de democracia consociativa para pasar a la mayoritaria, en la que
se pueden laminar de una forma completamente legal a todas las
minorías? Y si hubiera provincias -o provincia- en las que ganara el no,
¿se quedarían en España? Pongámonos en que gane el no. ¿Cuántos años
han de pasar para un nuevo referéndum? Porque no vayamos a ser tan
democráticos que establezcamos unas reglas por las cuales se juega hasta
que gane uno de los contendientes. Una vez hecho esto, se levanta la
partida.
Más temas de futuro. Supongamos que gana el sí. ¿Nos pilla con
un mínimo diseño de cómo se hacen las particiones? ¿Qué porcentaje de
deuda va a asumir cada parte? O tal vez, como los hemos saqueado, el
total de lo que debemos nos lo comemos nosotros. ¿Qué estatus tendrán
los españoles y las empresas españolas allí? ¿Y las empresas catalanas y
los catalanes aquí? ¿Cómo se reparten edificios, infraestructuras?
¿Cómo se parten cuerpos de funcionarios, policías, servicio diplomático?
Ellos, los nacionalistas sí están trabajando todos estos aspectos. No
se trata de que aquí actuemos como si la independencia fuera a ser
mañana, pero sí de que contemos con los argumentos y con los datos que
permitan contestar a sus planteamientos. ¿Alguien, de este lado, está
haciendo algo?
Último tema de futuro. Ya tenemos a Cataluña independiente. ¿Se
acaba ahí? Ellos hablan de los Países Catalanes. Como mínimo, el
Rosellón y la Cerdaña franceses, y las Baleares y Valencia españoles.
¿Van a pretender expandirse por todos los territorios que tengan su
lengua? ¿Se habrá pensado algo al respecto?
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